Ixtlenses 2015 (IV parte)

  • A la familia Coronado Gallardo con afecto y profundo agradecimiento. A todos los que hicieron posible este libro.

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7.- Ya con vida, tiempo, velocidad, estilo y perfume la columna Claroscuro de los viernes se sostenía, mientras se fermentaban los primeros escritos en una esquina después de un tiempo negro. Los Relatos de Pasión, los jueves. Necesitaba estar en constante comunicación, hablar conmigo mismo y expresarme y ante mi nueva vida más allá de alumnos, aulas y documentos oficiales, planes y programas escolares.

Fue así que nació Report-arce, título que tenía el placer de aparecer en cualquier día de la semana. Nombre con la terminación de un apellido que tiene sonido de árbol, río y viento. Mi primer reportaje fue el de la plaza Monseñor Justo Barajas que es conocido entre el albur como la  de los Pájaros Muertos.

Una mañana suave y que se fueron engarzando con otros lugares como la plaza principal, hasta lograr unas cuatro docenas de escritos que desentrañan y se comprenden los días y las noches en esta ciudad, la venida de Gustavo Ayón, El Titán del basquetbol; añoranzas del mercado viejo y el entregado de cristal y líos; la muerte del famoso peluquero El Cuate y de mi amigo Olmos; el hombre Centenario don Jesús González, el hombre de hierro y ejemplo docente Juan José García Sánchez.

Homenaje cálido al profesor Lupillo; los eventos culturales, políticos y sociales. Pulsaciones y respiraciones de mi ciudad vertiginosa. Las miradas y la escritura de las mañanas, desde las siete religiosamente, la ceremonia en la mini azul, estar en cualquier espacio concentrado para ir construyendo con pixeles, oraciones para capturar la imagen, tener la palabra precisa que se necesita con la otra y construir las frases para que lleve el ritmo especial del olor, sabor, agitación, sentimientos, las entrañas de mi bien amado Ixtlán de luna de barro.

8.- Era a principios de agosto cuando el profesor Pablo Torres me pone en estado de alerta para participar en la conmemoración de los cien años de nacimiento de nuestro estado de Nayarit. Circulaba una convocatoria desde abril que no me había dado cuenta. Me invitaba a que se investigara un tema en lo particular de nuestro municipio y mandarlo para tener la oportunidad que se publicara en la Enciclopedia Temática del Centenario. La fecha límite era el 30 de septiembre.

Me puse a pensar sobre qué se podía escribir. Pasé una semana y destanteado porque no encontraba mi lugar o historia, o personaje, ¿personaje? ¡Claro! Voy a escribir la vida y obra del doctor Roberto Coronado Rivera y se va a llamar Crisol. Raudo me puse en contacto con Manu Benítez para que me diera el número del celular de mi amigo Guillermo, hijo del doctor señalado que había fallecido meses antes, en el mes de enero.

Después de algunos minutos, acordamos que iba a comentarles a sus hermanos para la aprobación y la ayuda que se requiriera y las facilidades para visitar la casa paterna y materna que está ubicada por la calle Abasolo 41.

Busqué la convocatoria, la descargué en PDF, revisé las bases y eran mínimo 40 cuartillas y letra del tamaño 12, anexar fotografías con las dimensiones de 300 dpi. Hago un bosquejo, primero necesito de lo que ya se ha escrito del doctor, algunos libros, recortes de periódicos y realizar entrevistas. Escribo apartados de su historial de vida, como doctor, rotario, deportista, catedrático, altruista, religioso. Y ya con cierto rumbo me voy adentrando a lo que me hizo gozar y sufrir.

Salgo con la encomienda de investigar sus riquezas de obra, voy con un rotario de pura cepa Antonio Tovar, que como siempre noble se deja entrevistar y me da datos, números, anécdotas, señales y abundante material fotográfico.

Visito a don Manuel González y con la venia de sus hijos Coronado Gallardo me abre la casa y la recorro, tomo fotografías y nos quedamos a conversar en el pasillo que está junto a la sala. Estoy en el consultorio del doctor Juan Manuel Ávalos y me describe las actividades religiosas del personaje.

Mi amigo Carlos “Charles Brown”, me enlaza sus recuerdos de adolescente cuando visitaba a Memo Coronado y hacía obras de teatro clásico en el corral de esa casa antigua. Tengo un caudal de información y entre más busco encuentro más y más, que me asusto porque no voy a poder con el tiempo disponible.

Estoy casi todos los días en contacto con los hijos del doctor en particular con Manuel y Carlos, quienes me describen lo que consideran relevante y me contestan los cuestionarios que les envío como una obsesión.

Sueño, como, camino pensando en la historia. Inicio la prosa y en lugar de escribir en mi estudio, me bajo a la mesa circular que es amplia donde caben borradores, libros, papeles sueltos, datos, lugares, fechas y tanto que me siento agobiado porque es septiembre y llegan las distracciones de las fiestas patrias.

En estos apresuramientos, dejé de ser sociable y llegué a estar todo el día revisando, acomodando, y escribiendo. Ya no podía regresarme y arrepentirme y menos me iba a perdonar la amistad que me dispensó el doctor en sus últimos años de lucidez.

Me aturdía el cómo lo iba a contar, claro como si fuera una novela o una película, meter al lector que anduviera allí, acompañando al personaje desde que nació hasta su fallecimiento y que tod@s, estuvimos presentes  en su ciento un años y en su ejemplo de crisol para nosotros l@s ixtlec@s.

Una experiencia única que me da la literatura, sentirme puente del pasado y el presente… Continuará el próximo viernes.

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