Alteración = corrupción

0

→ La veneración por la advocación de Guadalupe este día se mueve entre la credulidad y el fanatismo. En el mejor de los casos la credulidad proviene de una historia transmitida de un relato que se fue construyendo tiempo después de la presunta aparición mariana en 1531, y que ha servido como prueba incrustada para darle verosimilitud, como lo hace cualquier escritor con una novela, a fin darle vivacidad a la narrativa. Así lo han expuesto reputados historiadores católicos. Si acaso el más agudo y punzante, el doctor Manuel Olimón Nolasco, miembro de la Academia Mexicana de Historia y uno de los sacerdotes más reconocidos del clero en nuestro país.

→ El padre Olimón escribió en su libro “La búsqueda de Juan Diego”: En esta especie de “tabú” el principal blindaje ante preguntas impertinentes y, por ello mismo, puede con facilidad convertirse en el círculo cerrado que protege también la afirmación de que Juan Diego es un personaje histórico, pues, se dice: si no, ¿de qué manera puede sostenerse la aparición y la impresión portentosa? Tal parece, entonces, que al borrarse el indio histórico se diluiría una tradición que incluye aparición, mensaje imagen y otros elementos…

→ La cuestión del culto por parte de católicos sin embargo no es importante para la paz social que caracteriza a una sociedad dónde se consagra el derecho a esta libertad religiosa. Lo significativo es que el gobierno no respete por lo que le toca su obligación de mantenerse al margen. Y en eso sí puede haber problemas, no por lo que otras iglesias pudieran hacer, sino por lo que otros hombres liberales han luchado hasta dar su vida por el Estado Laico. No hace mucho que en México se derramó sangre por ello. Liberales y conservadores en la época juarista se batieron en una lucha sin cuartel. Y más reciente, Plutarco Elías Calles, propició la mal llamada Guerra Cristera, pues más que cristera, fue una reivindicación que el presidente y fundador de las instituciones generó para cumplir con la Constitución Política de México; esa misma que después de muchos años mancilló Vicente Fox, a nivel nacional; Roberto Sandoval, en Nayarit; y Chuyín Bernal, en 2010 cuando en su carácter de funcionario comenzó a celebrar a la Morena del Tepeyac en Ahuacatlán.

→ Ni siquiera Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, con todo y su nombre bautismal, se atrevió a arrodillarse ante el Papa cuando se presentó ante él como hombre de Estado. “El ilegítimo”, no buscó en la iglesia el afianzamiento a la figura presidencial, antes de eso, prefirió sumir al país en una guerra contra el narcotráfico que inició precisamente hoy hace 10 años.

→ No fue casual que escogiera el 12 de diciembre para emprender esta guerra que ha dejado a miles de muertos, pero jamás se escudó en el poder ideológico de la Iglesia Católica, sino en lo que le estaba permitido: en el uso de las fuerzas armadas; que por cierto ya han expresado su descontento por este manejo. Por si fuera poco, será hasta el 2018 cuando se puedan abrir los expedientes secretos que se reservó el presidente Calderón Hinojosa para justificar la Guerra contra el Narco.

→ Y ya que hablamos de la milicia, en su más reciente libro denominado “La Verdadera Noche de Iguala”, la periodista Anabel Hernández revela por testimonios y documentos que ella recabó, que los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa fueron víctimas de una operación dónde participó el Ejército Mexicano, la Policía Ministerial de Guerrero, la Policía Municipal, entre otros cuerpos policíacos, a fin de mantener en secreto toneladas de heroína ocultos en el autobús dónde viajaban los jóvenes estudiantes. Un libro que vale leer para saber hasta dónde llega el grado de corrupción en México.

→ ¡Pobre país! Tan lejos está de librarse de este cáncer como la distancia que hay de aquí a Corea del Sur, al otro lado del mundo. Allá en cuestión de días el parlamento destituyó a la presidenta Park Geun por encontrarla culpable de tráfico de influencias. Años atrás, el ex mandatario Roh Moo-hyun se suicidó cuando supo que lo investigaban a él y a su familia por el mismo motivo.