Cierto día un capitán de barco y su rudo jefe de ingenieros conversaban. Empezaron a discutir sobre quién era más importante de los dos para que el barco navegara. Como la discusión se tornó acalorada, el capitán decidió que...
Faltaban algunos minutos para que el reloj sonara las seis de la tarde del pasado sábado cuando Érika mi hija entró al quirófano. Su vesícula estaba bastante inflamada, a punto de reventar. Su médico optó por la laparoscopía. Aún...
Había una vez un rey que tenía 55 hermosísimos jarrones de la más fina porcelana. Eran su tesoro y no tenía otra ilusión que sus jarrones. Se la pasaba horas y horas ensimismado en su belleza, acariciándolos dulcemente con sus ojos.
Un solitario monje que hacía penitencia en el desierto, tuvo la oportunidad de hacer un viaje para vislumbrar tanto lo que es el cielo como el infierno. ¡Y eran tan parecidos!, pues tanto en el cielo como en el...
Una tarde un hombre volvía a casa del trabajo y encontró un desorden total en su hogar. Sus tres hijos estaban afuera, jugando en el lodo, la manguera abierta, juguetes y envolturas de comida regadas en todo el jardín frontal de la casa.
Hace años, que la vida se ha vuelto de tantos colores, que es difícil saber en qué punto cambió todo, cuando hace apenas unos años, la vida era más despreocupada, más llevadera y sin tantas cosas en que pensar. Era tan fácil correr por las calles,...
Internet, Tablets, Ipads, Iphone… Cuaresma, Viacrucis. Las ideas de pronto se agolparon en mi mente durante la noche del Viernes Santo. En Jala había tenido lugar la tradicional Judea. Me sentía confundido por tantas cosas. Me recosté, pensaba, reflexionaba. Entrecerré los ojos y luego me levanté...
Juan Sinpiernas era un hombre que trabajaba como leñador. Un día Juan compró una sierra eléctrica pensando que esto aligeraría mucho su trabajo. La idea hubiera sido muy feliz si hubiera tenido la precaución de aprender a manejar primero...
Jimmy debe rondar entre los 6 y los 8 años. Antier lo vi corretear junto con otros niños de su edad, allá junto a la tienda de “El Diamante”; y a fuerzas de ser sincero, ¡Me dio una envidiaaaaaa!!!...
Gustavo ya ni se acordaba por qué se había enojado con su hijo Rodolfo, pero continuaba molesto, y no podía evitarlo. Se sentía muy frustrado con el muchacho. Una y otra vez descargó su ira hasta quedar exhausto, e inmediatamente se sintió culpable por su conducta.