Cuando los hijos se van

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Fco. Javier Nieves Aguilar

 “Apá, ya nos vamos”, dijo Erika, mi hija. En su voz percibí su tristeza, pero en sus ojos noté también la semilla de la ilusión, su anhelo de formar su propia familia.

Viejitos gruñones

Había una vez dos hermanos que eran estupendos amigos y siempre jugaban juntos. Pero un día tuvieron una discusión tan grande por uno de sus juguetes, que decidieron que a partir de aquel día cada uno jugaría con sus cosas. Como tenían tantas cosas y tantos...

¡Tan solo un minuto!

Íbamos ganando 3-2 a Vaqueros. El partido era de vaivenes, pero nosotros ya hacíamos nuestro el triunfo pues solamente faltaba un minuto para que el árbitro diera el silbatazo final, ¡Y que nos empatan! Bastaron 60 segundos para igualar el marcador. Ese minuto favoreció a la escuadra rival. Ya en...

¡Gracias maestro!

Inicié mis estudios de secundaria en septiembre de 1970. Recién había concluido el mundial de fútbol aquí en nuestro país y los conflictos estudiantiles estaban en todo su apogeo; pero en aquel entonces no le dábamos tanta importancia a los asuntos políticos. Mi escuela estaba ubicada por la calle de...

La escuela; hoy y ayer

Bart-Simpson-en-la-escuela

Francisco Javier Nieves Aguilar

La vela apagada

La-vela-apagada

Francisco Javier Nieves Aguilar

 Cuentan que había una vez un señor que padecía lo peor que le puede pasar a un ser humano: su hijo había muerto. Desde la muerte y durante años no podía dormir. Lloraba y lloraba hasta que amanecía. Una noche, mientras dormía se le apareció un ángel y le dijo:

Las parteras de mi pueblo

                          Alcohol, tijeras, hilaza; algún brebaje preparado ex profeso. Eran, por así decirlo las principales herramientas que utilizaban las parteras. Algunas de ellas no solo ayudaban a la parturienta con el alumbramiento, sino que también daban consejos a las embarazadas para un mejor desarrollo del feto. Más sorprendente aún eran aquellas...

Los negocios de don Chuy

Una mañana del mes de agosto - año del 83 - recibí una llamada de mi entonces patrón, don Jesús Avilés Palma. Debió haberse comunicado desde alguna ciudad fronteriza, según lo pude deducir. “Licenciado, nos vemos el martes; tenemos qué platicar, ¿Qué te parece si desayunamos juntos?”, me dijo. El...

Llanta ponchada

                Un día soleado, cuatro estudiantes decidieron no asistir a clase. Al día siguiente se excusaron ante su joven profesora diciendo que se les había ponchado una rueda en su coche. Se sintieron aliviados cuando ella les respondió sonriendo: — No se preocupen por los deberes de ayer. Les voy a...

¡Toma tu tesoro!

                Un señor ya viejo que se llamaba Carmelo tenía una parcela allá por el rumbo de “Los Limones”, en Ahuacatlán - por la salida hacia Amatlán de Cañas -, donde sembraba, según la temporada, maíz o caña; la cuidaba mucho y tenía la costumbre de regarla en la madrugada,...