El eclipse

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1.- Testigos.

Arriba o abajo, gracias a la gravitación universal, somos testigos productos de instantes en este ser vivo gigante que se mueve, se retuerce, se traslada, orbita en el espacio de oscuridad y luz, materia oscura y la energía. Un ser vivo como una piedra gigante que respira, tiene fuego interior y cuerpos de aguas impresionantes y abundantes cordilleras.

Estamos regidos por leyes que ni siquiera comprendemos, o medidas del tiempo e inventos de líneas imaginarias: meridianos, husos horarios, ecuador, trópicos, latitudes, longitudes, altitudes.

Acontecimientos naturales, sin intervención humana, suceden todos los días y noches, tiembla miles de veces, caen meteoritos, lluvia de estrellas, eclipses de luna y sol. Las culturas de los pueblos primitivos y actuales, estamos engarzados en nuestros miedos, admiración y atentos para comprender la estadía, la residencia en el planeta. No escapamos de los fenómenos cíclicos. Es para nosotros una odisea que vale la pena ser escrita.

2.- Combate.

Generalmente era un combate entre un animal como el dragón que se comía al sol mientras los pueblos gritaban que lo dejaran, realizaban conjuro en China con sus instrumentos de labranza, tenían coraje que se perdieran sus cultivos y temor que el sol enfermara para siempre. En Egipto era una cruenta guerra entre Set y Horus, que Set le arrancaba un ojo a su contrario, solamente el dios Ra ponía las cosas en su lugar.

En Corea el rey de la oscuridad mandaba a sus perros a robarse el fuego y estos regresaban huyendo porque se quemaban. Los mayas era la dualidad del Dios Jaguar que guerreaba entre él mismo, algo así como un tipo bipolar. Le ponían obsidiana a los vientres para que se defendieran los futuros críos de esa temible guerra.

3.- Lunes.

Viene el tropel desde hace alguna semana, circula como un viento de letras, imágenes, historias, recomendaciones, costumbres, el mito, los temores y la tecnología. De todo lo que se ve y se publica, rescato tres o cuatro puntos que me llaman la atención y que con gusto comparto.

La primera es una fotografía en blanco y negro de aquella revista norteamericana muy famosa de los 60s, LIFE, donde en el eclipse de 1963, está un puñado de curiosos con sus escafandras de cartón para contemplarlo, bajo el resguardo de un policía, en alguna calle de alguna gran ciudad.

En 1960 mucha gente tuvo problemas oculares por ver al sol directamente en su ocultamiento por la luna que aunque 400 veces es más pequeña logra por la distancia oscurecerlo con su cuerpo celeste.

El mito que se impone sobre el caso de las mujeres embarazadas que peligran sus fetos ante este acto impresionante, ciertas universidades tratan de clarificarlo, se pregona que con alfileres de alambre sin tratar, hay que prenderse en el vientre una prenda roja, todo ello contrarresta los poderosos rayos electromagnéticos que pueden deformar al ser que reposa en su interior. Tal como lo decían las abuelitas, pero con otras palabras.

Las llamadas de alerta para los niños en especial que sean cuidados, que no enfoquen sus ojos con anteojos, vidrios, cámaras o cualquier herramienta o instrumento, deben tener la tutela en las escuelas o casas, de no ver el fenómeno, se recomienda por televisión o internet, en caso sencillo se puede perforar con un alfiler la cara de un cartón y abrir en su costado para que se logre contemplar en la cara contraria la proyección del eclipse diminuto.

Filtro solar, los que se usan como protección de soldador número 14 y sólo por unos cuantos segundos. Mi ahijada Naiderlyn como ya quiere estrenar su mochila rosita y de princesas no quiere faltar a la escuela el lunes y su mamá Lorena la va a llevar a que recoja sus aromáticos libros nuevos y vámonos para atrás.

6.- Función.

Un circo americano a un costado de Aurrerá, nubosidades y viento fuerte que sacude los árboles, recorro la Avenida Hidalgo y es el clásico lunes flojo, ya se fue lo vertiginoso del domingo de compras escolares. Un joven le grita chacoteando a un amigo: “Hey güey no veas el pinche eclipse”. Otros en sus ventas de tacos de barbacoa, puestos callejeros, las escuelas en completo silencio que se percibe desde las entradas.

Me comentan que algunos directores y maestras determinaron suspender las clases a las 10:30 para que se retiraran l@s alumn@s. El tráfico y las hileras de taxis, los portales es el paso peatonal preferido, la plaza Eulogio Parra vacía. Me quedo a conversar con don Memo el vendedor de libros, Saúl en su mundo emocional y desorbitado, mi tío Miguel con un aparato que mandó a reparar.

Saludo al amigo de secundaria Pepe Luis que viene a refugiarse en vacaciones a su terruño, me presenta a su preciosa hija Fernanda; radica en Ensenada. En las esquinas la misma historia de siempre, el chantaje o las presiones de los del SUTSEM que han dejado los costales y bolsas de basura sin recoger, no se ha encontrado un mecanismo para remediar este problema sin afectar a la población.

Me etiqueta la reclamación el licenciado Gerardo Romero en mi muro. Compro una bolsa de coco, no alcanzo a comprar agua, en este mundo del dinero del plástico, tuve que comprar pastillas en Farmacias Guadalajara con tarjeta y me voy por la calle Jiménez para comprar un filtro solar del 14 con mi amigo Tito de la Ferretería Chequelín.

No los vende, me pongo triste y tomo fotos de aquella casa donde viví, el lugar aquel donde inventé que vi el eclipse, que ya reseñé ayer. El poste donde vivía mi amigo el escorpión, la casa de mi princesa Lala, mi amor imposible; el cerrito de Santa Catarina donde mi amigo Chema me contó que su papá vio cuando se pelearon el sol y la luna de pequeño.

Siento frío, o ¿será el frío de la melancolía? Cruzo mis recuerdos y se diluyen. Estoy viendo CNN en español y admiro el espectáculo natural, la impresionante belleza del eclipse total del sol, con su anillo de brillantes. Es en Blackwell, Missouri, y las noticias de la trayectoria.

La fiebre comercial con la venta de tazas para café, donas, zapatos, camisetas, vasos, cerveza, todo lo que se quede imaginar para que quede en la memoria y se llenen los bolsillos los comerciantes.

En ForoTv de Televisa están las imágenes de cómo está en la Ciudad de México que alcanza poco la porción de oscuridad. En Milenio dan la noticia de lo que acontece en el Instituto de Astronomía y Meteorología de la Universidad de Guadalajara.

Jóvenes con gafas y filtros, con un telescopio y sala audio visual. Es la una y lentamente culmina esta sinfonía, la arquitectura, el poema, el canto del movimiento, con un simple clic, estaremos de nuevo con estas sensaciones en el año 2024. Hasta entonces. Fin.

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