La escalinata

  • Con cariño para los miembros del Club Rotario, sus fundadores y continuadores. Sobre todo a todos los ixtlecos.

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Por la ruta de la historia

El preámbulo fue asistir a la sesión de los martes del Club Rotario para notificarles que Ecomuseo tiene lista la placa informativa de la escalinata del cerro de Cristo Rey. Les gustó que fuera el jueves a las diez de la mañana, después de un desayuno. Estamos presentes cerca de veinte personas en el convivio, en el sabroso menudo y el repetible café aromático en la casa del club, en el salón doctor Roberto Coronado Rivera, nuestro bien amado ixtleco. Allí departiendo la charla con Juan José González y su señora esposa Bety Parra, David Salas, Felipe Parra y su esposa Leticia, Cristina Muro, el amigo Antonio Tovar, Carlos Jaime, entre otras amistades.

Tomo fotografías de la galería de presidentes y socios relevantes y distingo a Manuel González, Luis Hernández, Florentino Parra, Roberto Coronado, Antonio Tovar, Manuel Tovar, y sigo recordando épocas hermosas.

Salimos en franca camaradería, asistiendo integrantes de Ecomuseo, el maestro Pablo Torres, Roberto Parra, Carlos Gutiérrez – para la historia Charles Brown -; Luis Alberto López, también invitados como el amigo escritor Ramón Díaz Huízar y su señora madre Ma. Santos Huízar Rodríguez, asiduos caminantes por la naturaleza, testigos todavía de los vestigios de la provincia mexicana, traen a una mascota que se ha hecho famosa Chiato.

También nos acompaña una bisnieta de la dueña del terreno. Las palabras de introducción por parte del presidente de Ecomuseo, Pablo Torres, haciendo breve reseña de la importancia de la obra como la escalinata ( por cierto está su excelente escrito de la historia de esta magna obra en la Enciclopedia Nayarita del Centenario), gracias al esfuerzo del pueblo de Ixtlán coordinado por el club Rotario con su entrega y misticismo para lograr que nuestro vieja colina por fin haya tenido la manera más práctica para escalarla, antes era una odisea con resbalones, más de noche con antorchas rústicas.

Llegar a la cima y aparte de la fe con el gigante Cristo de blanco de brazos abiertos y sus dos guardianes, su capilla y el salón anexo; admirar el valle, sus dos ríos, las montañas y la ciudad de nuestros antepasados, el de nuestra infancia y la que se fue ensanchando en los años ochentas hasta ir formando un perfil de paloma donde el cerro es su ojo. La colina ya fue invadida en su alrededor de la mancha voraz y urbana.

Don Toño Tovar recorre la cortinilla amarilla y devela su importancia ante los aplausos de los presentes y los amig@s agregados que nos ven en vivo gracias a la tecnología de las red social que en cuestión de segundos interesados están dando sus comentarios, sus me gusta y los corazones brotan ante la nostalgia que se consume desde sus celulares.

Leo en voz alta los datos de la placa: “obra portentosa realizada por el pueblo de Ixtlán del Río y principalmente por el pueblo entusiasta por el Club Rotario. Se inició en el año de 1975, con un patronato integrado por el doctor Roberto Coronado Rivera como presidente, secretario José Alvarado Camarena y como tesorero inició el Sr. Leopoldo Delgado Sandoval y concluyó el Sr. Rafael Colín Bablio, colocándose la primera piedra  el 31 de octubre de 1976. Diseñada por el arquitecto Arturo Parra Ibarra y el conocido alarife don Tomás García.

El terreno fue donado por Ignacia Ledesma viuda de Espinosa. Dicha obra tiene de longitud de 505.56 metros y 544 escalones con quince descansos. La escalinata y el nuevo alumbrado fueron inaugurados el 30 de octubre de 1977 con la presencia del presidente municipal Profr. J. Guadalupe Sánchez Jaime y el Diputado Local Profr. Liberato Montenegro Villa, el Obispo de la Diócesis D. Alfonso Suárez Rivera, el Sr. Cura Rogelio Morelos Peña, el Gobernador del Distrito 415 de los rotarios Sr. Dr. Òscar Morán Alarcón y el presidente del club en ese entonces Sr. Antonio Tovar Martínez”.

Enseguida interviene a nombre del club el ingeniero Juanjo quien expresa el espíritu de sus labores, de su altruismo para que la ciudad tenga mejorías con su enorme grano de arena que fertiliza en la memoria como en este caso, ya se tiene como un ícono de nuestro municipio.

Abrazos, saludos y despedidas mientras me quedo contemplando una vez más, que nunca me canso de sentir, vivir el valle y su destino colectivo, tú, yo, ellos, el nosotros.

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