Mi pueblo y su gente

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LAS CASAS VIEJAS

Estas casas viejas hoy agonizantes
guardan muchas historias y secretos.
Mi pueblo me recibe, recorro sus calles
y escucho el silencio de sus ecos.

Estas casas vacías atestiguaron
la comunión de noches amorosas,
los sudores de cuerpos que afloraron
perfumes, balbuceos y mil cosas.

Los latidos de corazones
que vibraban en sus muros
susurros, compromisos, confesiones
testigos fieles, siempre mustios.

El milagro de vida, aquí se gestó
el embarazo en la madre amorosa;
el Halo Divino otorgado por Dios 
y el llanto del niño que se goza.

Emocionaba a estas viejas paredes
las risas, llanto y juguetear de niños
que crecieron y fueron adolescentes 
y hubo algarabía, cantos, bailes, ritmos.

Y entre caprichos y amonestaciones,
firmeza inapelable de los padres
que sembraron las semillas de valores
fungiendo estas viejas casas como avales.

Aquí se sintió el dolor sufrido 
al concluir el transitar terreno
cuando el cuerpo del ser querido,
yacía muerto entre llantos y rezos.

Estas casas viejas a punto de sucumbir
tienen en su interior el eco de mis pasos,
en alguna de ellas viví, crecí
conocieron mis sueños, mis cantos.

¡Cuánta remembranza en mi pueblo!
En estas calles y viejas casas
que encierran tantos recuerdos;
hoy agonizante reclaman la eutanasia.

Y mis paisanos albañiles diestros
levantarán de nuevo otros cimientos,
otras paredes, y otros techos
y a repetir las historias de nuevo.

Te quiero mi pueblo, tus barrios,
recorro tus calles, saludo a tu gente
que es generosa como antaño
y su fraterno trato surge, se siente.

Escanio. Enero 2019

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