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jueves, abril 9, 2020

Militancia 9M

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Juan Francisco Aguiar González
Juan Francisco Aguiar González
Autor del libro "Viaje a Talpa". Inició escribiendo en El Regional con una sección bajo el seudónimo de Iván Marquez Dossier. Está casado con la escritora Coral Servín y por su parecido con Ernesto "Che" Guevara, el director de este portal lo llama "El comandante". «Una mente brillante que viene del este».

Vivo en una comunidad donde no pasa nada. Lo que transcurre está al margen de la rutina y la tradición: la iglesia con su retahíla de mártires santos y sus vírgenes sumisas; la televisión con su futbol, y las drogas rigen el modo de vida. Cuanto se hace o deja de hacer: trabajo, estudio, asueto, diversión, está bajo esta férula.  

Si hay una marcha de estudiantes (como la ha habido) la respuesta es: “¿qué se ganan con eso?”. Si los jóvenes organizan un rescate de cualquier zona, (como ya lo han hecho) la contestación es inmediata: “Eso no sirve de nada”. Cuando por fin pasa algo como la rodada de este viernes 6, la marcha del sábado 7 y la segunda rodada del domingo 8 de marzo en las que intervinieron mayoritariamente jóvenes y niños en conmemoración al Día Internacional de la Mujer y en solidaridad al Paro Nacional 9M, se les tilda con el rigor de la apatía y el menosprecio de “argüenderas”.  

Han sido incapaces de apoyar siquiera de palabra, en el discurso, y es justo ahí donde se exhiben como hombres llenos de impotencia, castrados mental e ideológicamente por el poder que impera; donde no hay sino machitos de ocasión y muchas mujeres opacas, cenizas, que siguen el juego desafortunado como una comparsa bajo el Síndrome de Estocolmo.   

La “tasa” de feminicidios aquí en este terruño es baja, cierto; pero por otro lado hay una feroz misoginia que se oculta en el hogar, al amparo de la sagrada familia, en sus formas de violencia: económica, psicológica, física. Misoginia en su forma de manipulación practicada sobre todo hacia las adolescentes colegialas de secundaria y jóvenes bachilleres. ¿Cómo olvidar el estupro ejecutado por Rafa y José con sus órdenes y productos? Y otros tantos casos que abrevio en un desagradable etc. Misoginias con el hábito licenciado de objetuar, hacer objeto de deseo desde las niñas púber hasta las ancianas, atropellando una pasarela de jóvenes y viudas, enfermas de depresión o anorexia sin distinción.   

El 9M no es, no puede ser, por la magnitud Histórica del asunto, ocurrencia de mengana o perengana del sexenio o el partido político tal por cual; presentarlo así es crear una incidencia para desviar la atención y restar mérito a la lucha en curso. Sostener una hipótesis tal, solo demuestra un miedo gobiernista. ¡Vaya! que este paro no nace ni queda reducido “tan solo” al feminicidio laboral ocurrido en New York el 25 de marzo de 1911 sino que arroja una luz coyuntural para entender que el feminismo es un movimiento milenario y va mucho más allá de las tenues fronteras geográficas de cualesquier país. Tal como lo entiendo desde mi masculinidad es evidentemente un movimiento, repito, mi-le-na-rio. Tan milenario que su causa viene aparejada con los textos más antiguos: sagrados, apócrifos e incunables (biblia, corán, códigos, códices, vestigios de tradiciones orales etc.).  

El que las mujeres no hicieran de comer en su casa, ni lavaran los trastes ni la ropa, el que dejaran de ser un agente activo en esta feroz economía global, no soluciona el grave problema de los feminicidios es cierto. Pero sí lleva la intención de cobrar en el hombre una conciencia de que no vive con una mucama, esclava u objeto de devoción porque “le toca” hacer estas cosas.  

Por otro lado las masculinidades no estamos para caerles a ellas encima y protegerlas o solucionarles la vida. En tal caso no seriamos otra cosa que una sarta de machitos incurables. Como el patético príncipe-gobernador-junior de Nayarit que en todo momento de este proceso ha errado en las más simples acciones y declaraciones. Opresor patriarcal tenía que ser.  

Este 9M he portado el distintivo morado porque me dolió en el alma el feminicidio de Brenda en mi comunidad. Porque a mi también me humilla la trata de blancas en esta América, “la chingada” como sigue siendo el mayor insulto en México. Porque detesto las mutilaciones genitales practicadas en las niñas del África patriarcal y no estoy de acuerdo con la vida a que son sometidas las geishas del Asia. Me ofende el silencio del velo criminal en las mujeres del medio oriente. ¿Por qué entonces no solidarizarse cuando todo está en contra de ellas? Desde las sagradas escrituras en toda religión instituida, hasta hitos de la tradición musical como los Jiménez: “te vas porque yo quiero que te vayas… porque quieras o no yo soy tu dueño” o las del barrio con su “rata de dos patas” ambos y tantos otros de los que prefiero ahorrarme letras de regaetón, son caras de una misma moneda.  

Aquí fue una marcha pacífica, solidaria, no para solucionar el problema sino para visibilizarlo y tratar de concientizarlo. Si no se ha entendido que fue una simulación de las desapariciones de mujeres (y por añadidura, entre líneas, de hombres también); si no se comprende que están cimbrando los sistemas hasta jurisprudenciales ya que hay lagunas y huecos en lo concerniente a la figura del desaparecido (si no hay cuerpo no hay crimen) que siempre resultaban ser reporteros, activistas, denunciantes, hasta que llegó al horror de las inocentes. Si no se comprende que están denunciando y haciendo visible un crimen de lesa humanidad que está ocurriendo frente a todos nosotros entonces habrá que repetir el paro, la insurrección, en el dialogo de a pie, en el coraje, en las acciones.   

Reconozco mi masculinidad al lado y en apoyo de ellas antes de que el patriarcado, representado por dios y sus secuaces, abanderado por el capital, me otorgue el certificado de registro civil, abra un archivo en sus templos de burocracia o me cuelgue una etiqueta en la morgue “masculino de tantos años”.

¿Por qué no apoyar en el terruño a Grazia V. Mariadna A. Mose Ll…. que escucharon las prístinas voces en lo más profundo de sí? A F. Isamar, Natalia C., Fili C.… a Ary L. Carolina S. y Ana Tere M. que sin ninguna luz de teoría feminista se unieron al paro. Mujeres que no viven en el limbo de la abstracción sino con las que comparto un espacio, una comunidad, una vida, un que hacer. ¿Por qué no? Ya que no pudimos como varones ni como hombres, como vecinos o sociedad evitar los feminicidios de Fátima, Paulette, Brenda…

Me uno a ellas desde esta letra… toda la militancia de mi pluma con ustedes, amigas, compañeras, partidarias de un mundo más justo.  

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