Para músicos buenos, ¡Ixtlán!

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Jardín Morelos en Ixtlán del Río | Foto: Chávez.

En las ciudades, los acontecimientos sociales, educativos, culturales, deportivos, etc., hacen que sus pobladores o las generaciones nuevas hagan cambios. 

Al nacimiento de acontecimientos mundiales como el fenómeno de la música de los Vétales –grupo de origen Inglés–, nació en Ixtlán un grupo que se denominó “Los Corian’s”, de música moderna, formado por Reyes Francisco Altamirano Rivera, Heliodoro de Santiago Velasco, Jesús Arce Becerra  “El Charrasco” (q.e.p.d.), José Nájar Guadalajara y “El Güero” Manuel Castillo… 

Después se incorporan otros elementos. Fue un grupo temporal que en poco tiempo se disolvió. El instrumental eran guitarras eléctricas acondicionadas; un bajo y la tarola, tambora y platillos que deleitaban y amenizaron uno que otro baile popular; no faltaron las maracas y el pandero. 

El que esto escribe, se casó con la Srita. Arcelia Ramos Aguiar el 11 de octubre de 1970. Por la relación de familiaridad y amistad con estos muchachos me acompañaron a mi boda en Tepuzhuacán, Nayarit en donde nos deleitaron con su música; acontecimiento que provocó alegría entre los Tepuzhuacanos –lugar del enlace matrimonial–, dado que estaban oyendo otro tipo de música. 

Unos jóvenes del lugar, al ver dicho grupo, con los días se entusiasmaron y formaron un grupo de música al que bautizaron como “El Káiser”. En Ixtlán los acontecimientos mundiales y nacionales de la música penetraron también en las ideas del Chato Muñoz, el que fue presidente municipal y formó un conjunto musical al que denominó “Apocalipsis”.

 Ixtlán es cuna de grandes músicos. Hay que decirle a las nuevas generaciones que existieron grandes orquestas, como las de los Hermanos Altamirano que después emigraron a Santiago, Ixcuintla, Nayarit. Después se formó la Orquesta Moderna, las dos amenizaban los bailes y en el Salón Venecia por allá en las “Siete Esquinas”, que era un Cabaret que también como en muchas ciudades ya existían las “sexoservidoras”. 

Estas orquestas, junto con el Mariachi Ixtlán, buscaban clientes en los bares y cantinas. Para algunos era el sustento diario para la familia. También les recuerdo y les platico que antes, ya sea la orquesta o el mariachi, amenizaban las tardes y noches en los domingos en la plaza pública para deleite de las familias que en grandes cantidades visitaban dichas plazas; o sea había “Serenata” en el quiosco, costumbre que a la fecha se ha terminado. Ya no existe sensibilidad para darle al pueblo diversión sana, como lo era el escuchar buena música en vivo  los domingos.

Existió además un gran mariachi de gran fama que por mucho tiempo fue el mejor de Nayarit y hasta tenía las cualidades de competir con el Vargas de Tecalitlán y otros más. Cantaban y tocaban tanto un gran son, como un corrido, un vals, un tango y música clásica. 

Por sus cualidades de compositor y buenos músicos se distinguió Julio Rodríguez, el compositor del Corrido de Ixtlán y el de Nicho Nolazco con el corrido de Ahuacatlán, General Eulogio Parra y otros corridos. 

El mariachi Ixtlán, promotor de alegría en su pueblo de origen, deleitó por muchos años acontecimientos como bodas, cumpleaños y bailes en donde tocaban hasta danzones, etc. Sus componentes eran grandes músicos y algunos de sus descendientes heredaron las cualidades artísticas y musicales que hoy en día pertenecen a otros mariachis de ésta ciudad.

Al tiempo surgieron los conjuntos norteños que hasta redobas tocaban e imitando a otros conjuntos famosos a nivel nacional. También las bailaban con los “palitos y tablita”. Había un músico medio gordito al que llamaban Beto, quien bailaba muy bien con el “contrabajo”. 

Hoy en Ixtlán hay un trío que ofrece sus servicios en donde concurre la gente, como cantinas, bares, marisquerías, restaurantes, en la plaza y otros lugares. El pilar de ellos es el “Chiti” Medina, el cual hace llorar a su requinto, cantan lo mejor de los tradicionales tríos como Los Panchos, los Tres Ases y otros más. 

Mariachis hay muchos, algunos pequeños pero si se trata de una buena fiesta a un gran “jolgorio”, hay mariachis completos con sus cuatro y hasta seis violines; dos trompetas, vihuela, bandolón y la guitarra. Aparte de ser músicos, algunos son buenos cantantes.

Es un sin fin de músicos los de mi pueblo. Recordarlos a todos sería dejar fuera a algunos. Solo me resta decir que en Ixtlán hace aire, pero también hay música.

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