¿Qué pasó con el colegio Fray Pedro de Gante?

La versión más cantada es que hubo diferencias en el uso del dinero que aportaban los padres de familia por concepto de colegiaturas.

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AHUACATLÁN

La suspicacia, por un lado, y la opacidad en el manejo de los recursos económicos, por el otro, fue la razón por la que el legandario colegio Fray Pedro de Gante se acabe, y que en su lugar se establezca uno nuevo denominado “Francisco de Asís”, así, sin el adjetivo de “San”; con una nueva clave escolar, un nuevo escudo, un nuevo uniforme, una nueva planta docente, tal y como lo informó el representante de la Diócesis de Tepic que para el efecto convocó a una reunión informativa en la tarde de ayer lunes en dicho plantel. 

La desconfianza entre la mesa directiva y la directora de la escuela comenzó hace tiempo. No hay pruebas de ningún desfalco, tampoco la hay de robos ni desvíos, pero a decir de quienes recelan de la maestra Mari Montero, tampoco ha habido transparencia, un indicio para probar el buen manejo de las colegiaturas que pagan los padres de familia cada mes, los eventos que se han organizado, ni las utilidades por las ventas de la Tienda Escolar. 

Y en todo esto, hay un mutis por parte de las autoridades eclesiásticas. Un disimulo como el que a veces tienen los padres para con los hijos cuando no quieren que sepan cosas a las que no tienen derecho. Y esta es la médula, el quid por el que surgió la indignación. ¿Quién obligará al que ostenta el poder para que diga en qué se gastó el dinero, su dinero? Es como si los feligreses –de cualquier denominación religiosa– le pidiesen cuentas a su iglesia de las limosnas o contribuciones que dan…

La controversia, entonces, no se resuelve en las presuntas utilidades o remanentes –se habla de aproximadamente 15 mil pesos por mes– que pudieran quedar en manos de quién recibe el dinero; sino en qué se le está haciendo a tales productos. En tanto, la discordia ya comenzó, y se ventila tanto en las calles como en los tribunales. Y no, lejos de acabarse con una nueva asociación civil, como la que recientemente surgió por parte de la Diócesis para solucionar el conflicto, el asunto parece ir más allá. 

Por un lado la antigua asociación civil –en donde por cierto está el doctor Víctor Cervantes y la maestra Giovana Chávez– mantiene la clave escolar y el nombre de la escuela original, además del comodato del inmueble ubicado en la esquina de la calle Aldama y 20 de Noviembre. Sin embargo, la Diócesis de Tepic no se enfrascó en la disputa, y optó por conformar su propia asociación y sacar una nueva clave escolar. En un principio, se pensó en usar el nombre y la clave de un colegio católico de Ixtlán del Río, abriendo sucursal –una extensión escolar más propiamente dicho– aquí en Ahuacatlán, pero no está el horno para bollos. Con trabajos los padres de familia están asimilando el nuevo nombre, no se diga uno prestado de afuera. 

Fuentes de El Regional, quienes proporcionaron toda la información aquí vertida –la de la contraparte ya fue publicada en vídeo y nota por separado–, señalaron que los de la antigua asociación civil no sólo seguirán peleando por la vía legal, sino que, y pese a los desaires y el ostracismo al que según están siendo sometidos hasta por monjas, será expuesto ante diputados y otros funcionarios de más alto nivel. 

Los de la Diócesis de Tepic, por su parte, se comprometieron a hacerse cargo directamente del dinero. Así las cosas, en el Colegio Católico Francisco de Asís los asuntos educativos estarán a cargo del director, Javier Espinoza Pardo. Los asuntos espirituales correrán por parte del párroco Chuy Aguirre. Y las cuestiones administrativas y financieras, estarán a cargo de la asociación “Círculo Social Amado Nervo”, en la que al parecer no figura ningún ahuacatlense.