Relatos de pasión (capítulo CL)

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690.-MASACRE

Una noche cualquiera en la ciudad de las Vegas que nunca duerme, las luces no se detienen y los casinos en su dinamismo. Desde el piso 32 del Mandalay Bay, se prepara un hombre gris y apunta a la multitud que se congregó al recital de música country. Después el caos y las cifras de muertos y heridos. De nuevo la polémica del uso de las armas. Los norteamericanos tienen el derecho de adquirir armas como si fueran dulces. La poderosa Asociación Nacional del Rifle defiende ese derecho y una enmienda de Estados Unidos lo certifica. El estupor de la sociedad es en vano. El asesino tenía 17 armas en su habitación rentada y 18 en su casa.

691.-CHE

Se ha escrito tanto sobre la leyenda del Che Guevara, a favor y en contra. Unos no le dan su estatura histórica y otros lo reclaman como ídolo. Los momentos oscuros y los días de gloria. La vida del Che la han desmenuzado al izquierdo y al revés, desde su origen hasta su muerte y más allá de los años. Su clásica efigie se ha vendido tanto que hay cerveza con su nombre, tatuajes, puros y ropa, cuánto material de vendimia, es negocio rentable el martirio del guerrillero. En banderas de protesta, en ideales de los jóvenes, murió para ser recordado. Ya pasaron 50 años cuando fue asesinado a mansalva en un salón pobre en la sierra intricada de Bolivia. El 9 de octubre muere Ernesto Guevara de la Serna, mermado, acorralado, aislado. La última noche, ¿cuáles serían sus pensamientos? Sin dormir esperando que amaneciera y escuchar que primero mataran a sus dos compañeros presos en otra aula de la escuela, de La Higuerita en la Quebrada del Yuro, que separaba una cortina. Allí frente a sus errores, su terquedad y contradicciones, esperó con mirada fija y voz de mando a que le disparara su verdugo Terán, que según se cuenta lo hizo borracho. “Dispara vas a matar a un hombre”. El Che con su vida defendió su verdad, esa fue la mayor virtud.

692.-NAVAJO

Cuando hay tiempos donde duele el hueso, la carne, los pensamientos; cuando te sientes frágil, vulnerable ante el exterior que te parece vacío el destino, tu destino, hasta el aire te hiere. Cuando las noches son de vela como un mar embravecido que no te deja dormir, tu corazón cabe en un puño y te duele el alma. En calma escucha El Navajo Azul y de nuevo irradias esa luz que creías haber perdido en la monotonía.

693.-SILVIANO

En 1995 lo conocí, era el cerrajero de la comunidad y a pesar de tener un problema físico que se sostenía con muletas, siempre lo veía activo, trabajando todos los días. Introdujo la repartición del agua potable en garrafones en su camionetita color naranja. Sus constantes viajes a Magdalena. Eso me impactó. Felipe Bonilla y Silviano Santiago de León eran aliados incondicionales de la comuna y de la incipiente telesecundaria Pedro Moreno de La Venta de Mochitiltic, que Silviano cubría al maestro en sus ausencias. Lo conocí más de cerca y siempre servicial, entregado a las causas que él consideraba necesario como la educación, el ejido, la salud, obra pública, la religión, la música. Hombre formal que al visitarlo dejaba su trabajo para atender los asuntos urgentes que le llevaba ya que era el presidente de la asociación de padres de familia o de participación social y se requería su opinión o firma, ir a Ameca por material o butacas, buscar al presidente municipal de Hostotipaquillo para exigir apoyo; estar en la supervisión escolar para traer los libros nuevos al principio del año escolar. Solícito se involucraba en actividades y apasionado nos estrechábamos la mano ante los pequeños triunfos que tenía la escuela como la llegada de las computadoras o el aula nueva. Era natural la charla que generalmente iba encaminada a las mejoras, sentir la alegría de las jornadas culturales o el festejo inicial del aniversario del ejido. Siempre atento y me sentía respaldado con su labor y opinión. Después llegó mi jubilación cuando él junto a su familia emigró a Guadalajara. Algunas veces leía en su muro de Facebook sobre su trabajo o aquel viaje que realizó para ver a su hijo mayor Raúl a Estados Unidos. Las fotografías que develaban su alegría inmensa. La última vez que lo saludé en vivo fue en la misa de cuerpo presente de nuestro amigo don Lucio. La última vez que recibí un saludo fue cuando me escribió un comentario al verme vendiendo libros, que le daba gusto porque Dios nos puso en nuestro camino y que fui profesor en su añorado pueblo. No pudo esta vez sobrevivir ante el agobio de sus enfermedades, pero estoy seguro de que luchó tanto porque amaba la vida, valoraba lo que significa: familia, amor, gratitud, comunidad, servicio, prójimo. Amigo Silviano no podrás morir en mi corazón y gracias por haberme dado la oportunidad de ser tu amigo. Juntos querer tanto a tu pueblo y demostrarle el amor que le tuvimos…continuarán los relatos de pasión el próximo miércoles.

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