Relatos de pasión (capítulo CLI)

  • Por el octubre extraño del 17

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694.- PREMIO

Recibo en mi correo electrónico la buena nueva de que gané un premio de un millón de pesos, a la primera reacción me pongo tan contento. Noticia que me envía Ediciones Clearing House, de Estados Unidos. A las 7:00 de la noche del viernes 22 de septiembre con el correo número 10293203 y el boleto ganador 8272133. 

A nombre de la editorial me escribe Sanitra Davis: Usted ha sido seleccionado a través de su “dirección de correo electrónico” como uno de nuestros ganadores del premio Star el día 22 de septiembre de 2017. Para canjear su premio, envíe los detalles ganadores arriba a Deborah Holland en la dirección: (pchinquiriesdesk27@hotmail).

Pronto me pongo hacer planes de lo que voy hacer, primero de manera equilibrada se lo voy a confiar a mis allegados, pero recapacito porque me van a pedir prestado. Optaré por guardar silencio. Una parte los voy a dejar en mi cuenta bancaria de nómina y la otra en mi humilde cuenta de ahorro de la caja popular.

Pagar algunas deudas y cubrir pendientes de reparación de la casa, terminar de pintarla e instalar las dos puertas de los baños. Sonrío de nuevo porque me acaban de mandar la última promoción de la imprenta de Guadalajara de descuento del 20% en la impresión de mi siguiente libro que sería el del doctor Roberto Coronado Rivera: Crisol.

Me pongo a sacar cuentas y no puedo dormir por la invasión de sentimientos encontrados. No me cabe la alegría en mis sueños que a cada rato despierto y estoy mirando a la ventana que sigue la oscuridad de la noche, hasta que se aligera el color y se torna blanquecina.

Deambulo en la mañana con la pronunciación de ojeras, todavía no lo creo. Un millón de pesos, se me hace increíble. A pesar del desvelo y las pesadillas, camino chiflando por la calle y me siento flotar. Regreso y busco leer de nuevo el correo, y siento un golpe en la nuca, me asalta la primera duda.

Busco en Google a la dicha compañía, porque nadie en estos tiempos te regala nada. Reviso y descubro que es el principio del fraude que se va develando por partes hasta que tú pones dinero y después desaparecen de tu vida digital. Sin comprar boleto no podía ser premiado: ¡lástima Rigoberto!

695.- DESTELLOS

Sola con tu cuerpo, la raíz de tu árbol despierto entre sábanas y es el silencio lo que se escucha en tus ojos y manos tu respiración que algunas veces detienes como el verano, intentas cubrirlo con la piel que no se arrulla. Vuelves a imaginar cuando florecías cuando el canto iluminaba tu rostro y el viento ardiente recorría cada elemental espacio y desnuda te alcanzaba el amanecer vestido de plata porque la luna despertaba en tu vientre.

Mujer de sentimientos, el destello no te alcanza todavía a iluminar esa maldita soledad que te perturba pero surge algo extraño y es el clic que necesitas para verte de nuevo deseada por el cuerpo del hombre que esperabas.

696.- ORIGEN

Mis padres volvieron a registrar a su último hijo como José Rigoberto en recuerdo o memoria del que había fallecido un año y meses antes. Mi madre inconsolable, sólo fue posible quitarse ese dolor por el nuevo embarazo y en octubre otra vez se repitió la ceremonia natural en una casa rentada de la calle Arista, número 71.

Mi hermana Gloria rasgó la sábana que servía para dividir el pobre cuarto único, para ser testigo, mientras la partera ayudaba a mi madre a que naciera su séptimo hijo. Eran las seis de la mañana, toda la noche en la desesperación, los dolores, las ansiedades y no se podía ver la luz. El alumbramiento era lento y complicado. Cuentan que la maestra Lola de nuevo se llenó de alegría con su niño morenito Beto.

Se lo llevó a La Estancia, no quería que me pasara nada, pero me dejaba solo para irse a trabajar. Me quedaba con la puerta y ventana cerrada y lloraba. Una noble mujer apodada la Paloma se compadeció de mi llanto y le propuso que ella me cuidaba y mi madre en un segundo dijo sí.

La señora me llevaba al rio y ella lavaba su tina de ropa y yo admiraba el paso y el sonido del agua, el movimiento de las mariposas, la caída de las hojas. A los meses siguientes a pesar de los cuidados me puse flaquito y Lola se angustió tanto que pensó que eran los presagios de la muerte que se repetía y rápido fue con el doctor del ISSSTE en Ixtlán apellidado Brambila.

Él me recetó vitaminas y de nuevo me llegó la bonanza y la risa y a mi madre la felicidad. Me traía en el camión tropical abrazado y ella con su maleta. Tenía 43 años y luchaba por sobrevivir, incomprendida por su marido y su familia materna, se aferraba a sus hijos.

De nuevo se embarazó y nacieron dos niños cuates que pronto fallecieron y más se aferró a mí, sus genes vivieron, los genes de la amistad, generosidad, sensibles y artísticos ¿por qué escribo este pedazo de mi origen, este relato tan íntimo? Porque hoy 11 de octubre  cumplo años, un aniversario de vida, que es insólito estar todavía en este planeta.

Tenía siete vidas me quedan tres, soy un gato poético… Continuarán los relatos de pasión el próximo miércoles.

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