Relatos de pasión (capítulo CLXXI)

  • Para mi Nokia, mi novia.

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719.- TRANSICIÓN

Las voces saltaban en cualquier parte, me acechaban para recordarme que ya era necesario cruzar la tecnología, el río caudaloso que desde una orilla de la tranquilidad llegara a la otra de los avances modernos para comunicarse.Se asombraban que no tuviera redes sociales, que no formara parte de grupos, me hacían sentir viejo y abandonado. Acostumbrado antes a escribir en mi aliada Lap azul durante las tardes y ya estos momentos de mañana, no me nacía la idea de tener uno nuevo. Para tomar fotografías de mis actividades, contaba con la cámara que me sirvió tanto hasta desfallecer, una tomaba, treinta no, y arrinconado veía cómo otr@s se tomaban selfies, acompañados, en el estrado, recibiendo diplomas y más con la claridad de detalles.

Me acercaba para pedirles el favor de alguna foto para mí, llegaba la crisis que me solicitaban mi número de WhatsApp, y aquí  me hacía chiquito y sordo, mudo, perdía la luz de mis sentidos, me retiraba en silencio. Así estuve muchos años, tantos meses, días y noches con mi celular Nokia, el famoso “Cacahuate”.

Esbozo una sonrisa cuando me acerco con Nely y ella muy amable me pone al tanto de la renta, tarifa, marcas, tipo, colores, precio y los detalles para ir llenando la solicitud para aceptar que me revisen mi estado financiero en el buró de crédito.

Mientras se dedica a ir llenando otra para el pago en mensualidades, sigo con mi tristeza profunda de ver por última vez funcionar mi Nokia, soy testigo de su agonía desde la mañana, ya no tiene las rayas en su pantalla pequeña. Lo dejo en mi librero. Me impactan las evocaciones de las veces que se me olvidaba en autos, en el aula, en reuniones y nos volvíamos a encontrar como si fuera mi novia de luz, de vino y de ilusiones.

Siento un desconsuelo y el corazón oprimido cuando me brotan las imágenes aquellas de las sobrevivencias al salvarse cuando se me fue a una hielera en una fiesta de pueblo y tuve que buscarlo en el mar helado entre el hielo y botes de cerveza.

Me dijeron que lo tirara que ya no servía. Lo puse a secar junto a la ventana para que le pegara los rayos del sol y como un pájaro lastimoso estuvo una hora. Puse el chip, coloqué la batería y lo encendí con esperanza en mis dedos y ojos, recibí las primeras señales de vida, se iluminó y grité en el cuarto de visitas. Se salvó, casi le di un beso y un abrazo.

Mientras me dirigía ese miércoles al centro de venta de celulares, voy entretejiendo historias y me llega mayo 28, cuando en aquel terrible momento al fondo del abismo, lo traía en mi camisa que como siempre lo ponía para irme a laborar de profesor y desde las cinco de la mañana lo tenía listo para recibir mensajes y llamadas, era normal traerlo en la camisa para los imprevistos, pero esto no estaba en el guión de mi vida, lo que en segundos se fragmentó la luz.

Nos rescataron y entre sollozos, gritos, y humo, dolor de cuerpo, confusión mental, una verdadera tragedia. Sentado en la sala, traté de poner todo en mi lugar, mis manos con sangre, por instinto esculqué mis bolsas, el maletín negro y no encontré mi celular. Había quedado en el abismo.

Otra lágrima incrementada a mi horrible tristeza, una palabra más a mi drama. Resignado de todo, de los alientos, de la sacudida, intenté aislarme, llorar a solas, pero no pude porque querían saber de mí. Después de una noche oscura, tan oscura, recibo una llamada casera donde aparte de las incidencias, me dicen que rescataron mi celular con muchas llamadas perdidas y con la batería vigorosa. A los dos días me lo entregan.

¿Cómo te voy a dejar?, le pregunto, ya no me contesta. Han quedado muertos los archivos, llamadas de amor y de guerra, los mensajes inmediatos, ordinarios y de poeta, se fueron a los agujeros negros del pasado. Me quiero arrepentir.

La transición ha llegado. El Motorola me saluda con su sonido de bienvenida. No amo lo material, soy una especie rara de espiritualidad, pero enredado sigo con las emociones para seguir en la vida con su aventura bella para ser mejores… Continuarán los relatos de pasión el próximo miércoles.

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