Relatos de Pasión (capítulo CLXXIV)

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725.-TRAVESÍA.

¿Qué se necesita para hablar de mi poesía en Tepic, en su festival? Miguel sentado enfrente del puesto de libros, me contesta con una pregunta: ¿Quieres? Y así con su amabilidad, la fraternidad que lo caracteriza, propone y ya soy invitado a participar en una charla para el sábado 3 de febrero a las nueve de la mañana. Agradecido y revuelto entre escritos que tengo pendientes, voy dejando a un lado mis cuentos, la columna Claroscuro, van dos viernes que la tengo pendiente. En dos noches intento develar la transición del papel, la pluma con el teclado, la pantalla en la poesía en los tiempos de Facebook. Necesito condensar porque el tiempo es implacable, pero al final nacen seis cuartillas. No quiero que me pase lo que sucedió en el congreso de cronistas que al presentar el tema de Amado Nervo, salieron diez y tuve que brincar tres. Debo de ser preciso así cuando metía goles. Consumo los días y las noches viajando a Jomulco, Jala, haciendo filmaciones en vivo, que se me apilan periódicos, revistas que dejo a un lado de la computadora y me desespero, pero necesito cubrir el espacio y gastar el tiempo, luego falta concluir la gaceta.

Para llegar a la hora, madrugo, tomo el camión, me acompaña cierto nervio natural, pero lo que es la incertidumbre es procurar decir lo que siento. Llego al palacio municipal, pero no es ahí, en la plaza saludo al amigo pintor Javier Carrillo, nos vamos caminando por la avenida México en calma y en la plaza Bicentenario está apostada una enorme casa de letras, es de color blanca y cientos de sillas negras, con su estrado oscuro y los cómodos sillones, la pantalla espectacular, el logo con el rostro estilizado de nuestro héroe Alí Chumacero, el Tercer Festival de Letras de Tepic. Me acerco y saludo a la mujer de risa suave y mirada dulce, manos frágiles, espíritu indomable, Hanna Figueroa y a Miguel González Lomelí, amigo de muchos años. Me presentan a la organizadora Lorena, pronto nos suben a sentarnos para el inicio. Alguna instrucción del semáforo que estará en verde y luego en ámbar para cambiar al fatídico rojo que es terminar de tajo la intervención. Por cosas de la pasión, la magia de la palabra, el momento, sentí el estremecimiento de estar en un campo abierto, una llanura, el lobo que llevo dentro, salió de su guarida y por instantes sentí la desolación, vulnerable, en desventaja. Busqué mi guarida y ya era imposible regresar. La calidez de Hanna, su temple, el arrojo, la explicación de sus conceptos, labores cotidianas, la sencillez y complejidad para crear, me ayudó tanto y destrabar mis contradicciones. Estar con Miguel que siendo coordinador de la mesa, su tranquilidad, el facilitador, presentador de los actos poéticos en un circo de dos pistas, acepté y me encendí con mi arrojo. Me busca devorar mi otro lobo negro que acecha en cada participación, el querer llevar una prosa que no repita, no darle vueltas a lo mismo. Me viene buscando que cometa ese error para devorarme el otro yo. Desde hace tiempo está desafiándome, en asambleas, en sesiones, en la participación que tengo socialmente, en la comunicación. Deseo ser preciso y esto cuesta, por eso necesito leer en público lo que escribo para no revolverme, no perderme, de decir mucho y que no signifique nada. Aquí estoy leyendo, es inevitable, brinqué hojas, para leer pequeños trozos de fuego de lo que escribo en mi muro de la red.

Escucho, respiro el ambiente y me inunda una paz interior, y receptivo a la atmósfera, dejé mi refugio azul, para andar con la manada genial, de los amorosos del arte. Cierro sobre planes de emigrar a otros territorios, los desconocidos, de umbrales y hondonadas, pero el lobo quiere ir más allá de sus perímetros, de lo que se llama zona de confort.

726.-ENTREVISTA.

Saboreamos el café mientras esperamos turno para que Víctor, reportero de la radio de la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México, nos haga la entrevista que fueron tres preguntas. Debemos de ser precisos y lo somos, les tomo fotografías para capturar la velocidad y detenerla. Estamos los tres en la cafetería y me siento apacible, gustoso con cierta forma burbujeante de estar aquí, en lo que me gusta, en lo que se gastan las noches aquellas en la búsqueda de la frase que te construya, que se conozca tu ser, tus amores y desvelos como protagonistas de la literatura nayarita.

727.-FILMACIONES.

Me resistí tantos años que hasta me sentía viejo, solo frente a la tecnología mundial. Cuando al saludar cada cual con su celular destellante y yo con mi pequeño Nokia, que es para llamar. Ya escribí un relato. Traer en mi maleta negra el Motorola de generación reciente lo he descubierto que es una poderosa herramienta para comunicarme. Uní mi prosa y el video y santo remedio, una pavorosa explosión, más de ciento cincuenta mil  reproducciones que abarcan mis horizontes culturales y se ensanchan mis emociones, me dejaron entre el azoro y la alegría, el compromiso y soy provocador de nostalgias. Un universo que tendré que recorrer y con permiso voy a seguir filmando en vivo…

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