¡Te lo pongo!

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Tres estudiantes de universidad fueron requeridos para un examen, pero no estudiaron, por lo que acordaron no presentarse. Trazaron un plan juntos: Se ensuciaron con grasa negra, aceite y residuos del tubo de escape de un auto. 

De esa manera acudieron con su maestro poniendo caras de inocentes: 

  • Profe, pedimos disculpas, pero no pudimos venir al examen, pues estábamos en una boda y, de regreso, el carro se accidentó. Por ello, estamos tan sucios, como puede ver.

El docente entendió, accedió y les permitió presentarse en un par de días para que se prepararan bien.

Pasados los dos días, los estudiantes fueron al examen muy bien preparados porque ahora sí habían estudiado.

El profesor los ubicó en aulas separadas y aplicó el examen con 4 preguntas concretas y específicas:

  1. ¿Quién se casó?
  2. ¿A qué hora se accidentó el carro?
  3. ¿Dónde exactamente se descompuso?
  4. ¿Cuál es la marca del vehículo?

“NOTA: Si las respuestas son idénticas, estarán aprobados con la máxima calificación. ¡Buena Suerte!

Hagas lo que hagas, ¡Jamás pretendas engañar a alguien que es:

  • Más viejo que tú.
  • Más leído que tú.
  • Más viajado que tú.
  • Más trajinado que tú.
MORALEJA:
¿Quieres 10? Te lo pongo, ¡La vida se encargará de re-probarte y ponerte cero!