‘Viaje a Talpa’, en el Festival Letras en Tepic

Estimado lector; en esta ocasión me permito compartir con usted mi participación como presentadora de la obra literaria: “VIAJE A TALPA. BITÁCORA DE ANOTACIONES A PIE” del poeta y escritor Juan Francisco Aguiar González.

Viernes 1 de febrero 12:00 hrs. Plaza Bicentenario, en el marco del IV Festival de Letras en Tepic “Amado Nervo” 2019.

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Buenas tardes. 

Es un honor, para esta su humilde servidora, ser testigo y participe de la celebración del Festival de Letras en Tepic “Amado Nervo” (a 100 años de su fallecimiento). Agradezco y doy mi más sincero reconocimiento a cada uno de los que conforman este proyecto, a los que han trabajado durante años, desde su esbozo hasta la realización de este evento, que sin duda, coloca a Tepic como referencia y ejemplo a seguir.

De igual manera, agradezco la distinción otorgada por Juan Francisco Aguiar González para exponer ante ustedes mis comentarios sobre su obra y al colega Jorge Luis López Martínez por coincidir en este espacio. A los amigos que con su amor nos respaldan. Y, especialmente, a todos y cada uno de los que hoy nos acompañan y honran con su presencia, pues como es sabido; las letras después de ser escritas, sólo tornan a la vida ante el oído atento, el ojo abierto y el corazón dispuesto a la belleza, conocimiento y crecimiento.

La literatura, noble y preciosa como todas las bellas artes es alimento para el espíritu del ser humano ya que nos recrea, deconstruye, desarrolla y evoluciona.

 Viaje a Talpa. Bitácora de anotaciones a pie es una obra continental, fértil y profunda que desde su eje hasta sus variadas latitudes nos transporta a mundos soterrados, sutiles y latentes; esos capaces de cautivar al corazón más áspero, al intelecto más elevado y a la objetividad más suspicaz.

En lo general, aborda dos aspectos fundamentales de la condición humana: el de ser una especie viajera, peregrina y migrante desde el principio de nuestro tiempo en la Tierra y el de ser artesanos culturales desde el anonimato de lo cotidiano y, en consecuencia, hacedores de la historia personal y colectiva.  

Sociológicamente, es un espejo fiel del microcosmos mexicano; envuelto en ritos y tradiciones que sincretizan tres memorias culturales; primero, los vestigios de épocas antiguas, aun vivas, a través de los sobrevivientes pueblos originarios que hasta el día de hoy mantienen una cosmovisión sabia y esplendorosa. Segundo, las impuestas por la colonización y cristiandad que desmembraron el alma de la América y por último, las adheridas por la monstruosa  “modernidad” y su hijo, el mal llamado “progreso”; implacable excluyente y homogeneizador que devasta cualquier rasgo de humanidad.

Con una narrativa magistral, Francisco, nos invita a tomar el equipaje personal para emprender el viaje y andar el camino. Nos sitúa desde un lugar en el que podemos ver con claridad el papel protagónico y trascendental del hombre sencillo que es la voz, cimiento, extremidades y verdadera cabeza del pueblo.

Coral Servín, Juan Fco. Aguiar y Jorge López, tres ilustres escritores del sur de Nayarit, y los tres colaboradores de El Regional.

Evoca a los libertadores; esos que dotados de una mente ilustrada nos han heredado parte aguas invaluables, que muchas de las veces han quedado sepultadas en el polvo de los años, pero sobre todo, por la indiferencia y el olvido social ante los hechos del pasado que nos han otorgado el presente que conocemos. Aquellos que lucharon por la equidad, la justicia, la paz y emancipación de los desposeídos, que siempre, somos los más. Hará falta a penas un vistazo a nuestra calle, barrio y colonia para corroborarlo.

La mujer tiene un lugar preponderante; es la figura recurrente y transfigurada que es visible y semejante a través de la naturaleza, el continente Americano, la belleza, el oráculo, la poesía, la magia y el conocimiento y, tal vez, el motivo y destino final del caminante que anda en su búsqueda y hacia su encuentro interminable. Es una alabanza a la vida.

En cuanto al autor, dejando de lado las adulaciones que pudiera proferirle por el hecho de amarle y ser su esposa, les digo con honestidad que es un hombre de campo, sencillo, deportista, de pensamiento claro, argumentos firmes, espíritu tranquilo, disciplinado, con la sensibilidad a flor de piel; capaz de capturar la poesía del momento menos imaginado, con un acervo cultural y literario ganado de manera autodidacta que le permite traducirla y escriturarla al castellano en medio del gozo que el proceso creativo le provoca. 

Su casa: de adobes con techo de teja y carrizos. Su linaje: de humildes raíces; basto en ternura y sabiduría, que lejano a la modernidad y el progreso, no consiguió dotarle de estudios académicos más allá de la educación secundaria pero compensó con el ejemplo de honestidad y respeto a la vida, formando así un hombre en toda la extensión de la palabra. 

Por eso mi admiración y respeto a cada uno de sus pasos que no han sido fáciles, muchos de ellos tortuosos, pero de los que ha tomado lo mejor para sí y el mundo que lo rodea, asumiendo un  compromiso en su actuar; singular y genuino sin chantajes ni postura de mártir posmoderno. Quizá por eso su protesta ácida y justa; entre un lenguaje burdo y elevado, un reflejo de sí mismo; espontáneo y profundo.

Es por lo anterior, y para finalizar mi participación, que comparto con ustedes una frase del afamado poeta y cantautor uruguayo Jorge Drexler de su producción: Salvavidas de hielo; canción Movimiento. 

“Somos una especie en viaje, no tenemos pertenencias sino equipaje”… 

Acaso somos voluntades encarnadas; desde que nos hacemos y nacemos humanos cada uno de nosotros, sin excepción, transitamos una serie de viajes sin retorno para jamás ser los mismos; es por ello que no me resta más que invitarles a conocer esta obra tan singular y prolifera y desearles en ello un feliz viaje a Talpa.

¡Gracias y enhorabuena! 

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